“Joel Salatin, granjero lunático” por Mónica Fernández

“Joel Salatin, granjero lunático” por Mónica Fernández

No todo el mundo tiene el privilegio de poder conocer y trabajar con sus ídolos, esos personajes normalmente lejanos e inaccesibles que por el motivo que sea nos inspiran. Todos los tenemos. Para algunos es un futbolista, para otros una cantante. Para mí (y para muchas otras personas en el mundo), es Joel Salatin. He tenido el privilegio de poder traducir al castellano su libro Esto no es normal, editado por la editorial Diente de León, y traducirle a él en vivo durante la masterclass que impartió en abril de 2018 en Dehesa El Milagro, en Toledo.

Mi admiración por este “celebrity farmer” viene de lejos, y a lo largo de los años he leído muchas de las cosas que ha escrito y que se han escrito sobre él. Cuando Diente de León me brindó la oportunidad de entrevistarle para su página web, tenía muy claro que quería hacer una entrevista un poco diferente, sobre todo porque con el tiempo he ido identificando los aspectos que me parecen más importantes sobre su particular visión del universo y, curiosamente, tienen muy poco que ver con mover un rebaño de vacas o construir un gallinero móvil.

En esta entrevista he querido preguntarle a Joel por temas más profundos, más de base dentro de su filosofía. Personas como él, con el paso de los años y después de trabajar mucho en un tema, se vuelven cada vez mejores a la hora de identificar aquello que es esencial. De eso va esta entrevista, de la esencia.

Si después de leer la entrevista Joel ha conseguido despertar tu curiosidad sobre otros aspectos más prácticos de su metodología, desde la editorial Diente de León te traen muy buenas noticias: Joel vuelve a España el próximo mes de mayo para realizar varios eventos en los que podrás aprender más sobre todos esos aspectos cotidianos de la gestión de una granja regenerativa.

Y no viene solo… pero no te cuento más. Puedes acceder a toda la información en este enlace.

 

ENTREVISTA CON JOEL SALATIN

Por Mónica Fernández, www.blogdisidente.com

[Mónica] Después de traducir tu libro Esto no es normal, he tenido la oportunidad de hablar de tu trabajo con muchas personas. A menudo, cuando intento explicar lo que haces, me gusta utilizar tu propia definición de “granjero cristiano, libertario, ecologista, capitalista y lunático”. Inevitablemente, cuando pronuncio la palabra “capitalista”, la gente pone un gesto de condescendencia y dice “bah, americanos” y “el capitalismo es malo”, ese tipo de cosas. Por favor, explícanos por qué utilizas esa frase y específicamente qué significa para ti ser un granjero capitalista.

[Joel] La definición de capitalismo se remonta a los tiempos de Adam Smith y su clásico de economía La riqueza de las naciones, y se expresa simplemente como la necesidad de generar capital para que un negocio prospere.

Antes de esa época, la suposición dominante era que los negocios florecían debido a algún tipo de concesión del rey o del cacique. La idea del capitalismo era liberar a los emprendedores para que crearan negocios e innovaran, desarrollando iniciativas basadas en sus propios méritos financieros, en lugar de ser meros sujetos del estado.

Sin duda, el capitalismo amoral no es mejor que el socialismo, el fascismo, el comunismo o ningún otro “ismo” sin límites éticos y morales. Pero si se restringe con consideraciones morales y éticas, el capitalismo permite que los negocios sirvan las necesidades de la sociedad de la manera más eficiente, creativa y dedicada.

La razón por la que no soy un capitalista “puro” es que este modelo se ha utilizado para justificar la explotación atroz y la codicia. Por eso necesita ser templado con las otras tres palabras: cristiano, libertario y ecologista. Esas tres evitan que el egoísmo del capitalismo puro se desmadre.

[Mónica] Muchos aspirantes a agricultores o ganaderos se encuentran con problemas administrativos aparentemente insalvables incluso antes de empezar a producir. Dado que tú escribiste el libro Everything I Want to Do is Illegal [Todo lo que quiero hacer es ilegal], estoy segura de que conoces muchísimas más historias que yo. ¿Qué puede hacer un agricultor o un ganadero frente a estos obstáculos aparentemente insalvables?

[Joel] Ghandi no liberó la India inclinándose ante Gran Bretaña. La historia de todos los pueblos libres comienza con la esclavitud, que lleva a la rebelión, y termina con la libertad. Estados Unidos no se creó gracias a que todo el mundo se inclinara ante el rey Jorge III. La Historia está llena de ejemplos del poder de los disidentes. Santo cielo, la reforma protestante le asestó un golpe a la perversa inquisición católica, permitiendo que la gente expresara sus propias creencias y siguiera su conciencia. Nosotros los granjeros tenemos el mismo imperativo de hacer lo que es correcto para la tierra, para nuestros animales, nuestras plantas y para la integridad alimentaria que en última instancia alimenta a nuestros vecinos.

Así es si nos preocupamos por nuestros vecinos, si queremos que coman bien, que no coman basura. Si nos preocupamos por nuestra tierra, si queremos cuidarla bien, y que los tiranos burócratas no abusen de ella. Si nos preocupamos por nuestros animales, por hacer lo que es bueno para ellos sin importar lo que le convenga a la ortodoxia industrial tal y como dictan los burócratas.

Los funcionarios del gobierno actúan para agradar a los más poderosos y sus intereses; esta es la naturaleza del gobierno. Entonces, por definición, el gobierno no puede ser innovador; debe proteger y asegurar el statu quo. Esa es la razón por la que cualquiera que pretenda hacer algo innovador va a ir en contra del paradigma cultural, que viene definido por las normativas y los decretos del gobierno.

¿Qué puede hacer un granjero al respecto? Primero, no pedir permiso.

Segundo, crear una tribu lo mayor posible, lo más rápido posible.

Tercero, escoger sus batallas con cuidado. No puedes combatir todas las causas justas; debes escoger con cuidado aquellas que puedas pelear y abandonar las que no puedas. En nuestra granja, no vendemos leche cruda. Podríamos pelear esa batalla, pero elegimos no hacerlo. Pero la que sí peleamos, por ejemplo, es la que dice que no podemos cortar la madera de un vecino en nuestro aserradero. Lo hacemos igualmente, desafiando directamente a la “policía de urbanismo”.  

Cuarto, si vas a trazar una línea en la arena, prepárate para publicitarlo. Utiliza los medios, las redes sociales, moviliza a tu tribu, y pelea a muerte por lo que es justo. Los legisladores están acostumbrados a que la gente se incline; de hecho, se quedan mudos cuando encuentran a alguien con el coraje de no hacerlo.

Quinto, date cuenta de que muchas normativas están sujetas a interpretación. Cuando estuve en España el pasado mes de abril los granjeros me preguntaron cómo podían vender sus huevos si usaban un gallinero móvil que se mojara durante una tormenta, porque los huevos también se mojarían. En Estados Unidos no está permitido vender huevos que no hayan sido lavados en cloro, pero en Europa la normativa es al revés, no permite el lavado. Cuando entendí la diferencia, les pregunté si mojar con agua de lluvia es lo mismo que lavar. Fue divertido ver cómo los granjeros de la sala iban entendiendo gradualmente que, de hecho, un huevo mojado por la lluvia no es lo mismo que un huevo lavado. Este tipo de detalles en las palabras utilizadas para describir las leyes son habituales y hay que sacarles provecho.

Es más, ¿qué significa “vender”? Por ejemplo, en el sistema feudal que en Inglaterra se denomina agister, y que tiene una larga historia, no hay venta ni comercio, sino cuidado de los animales a cambio de una cuota. Entonces, ¿qué ocurre si alguien paga una cuota para que alguien cuide su gallina y después se come los huevos gratis? ¿Es eso “vender” huevos? Por supuesto que no. Si trabajáramos igual de duro para sortear los obstáculos que para cumplir las normas, a estas alturas habríamos avanzado mucho más.

[Mónica] Supongamos que un aspirante a granjero o granjera ha conseguido superar el problema de las normativas. ¿Cuál es el siguiente problema o error más común que comete la gente a la hora de poner en marcha un proyecto agrario?

[Joel] El problema más habitual son las diferencias de visión entre los socios principales (normalmente marido y mujer). Esa es la razón por la que establecer una declaración de objetivos o “misión” es tan importante: define hacia dónde vamos. Si no vamos al mismo sitio, lo que hacemos es pelearnos en cada intersección, o cuando haya que decidir dónde hay que acelerar y donde hay que frenar. Tenemos que estar de acuerdo en el destino final antes de poder entrar juntos en el coche. Esto no es exclusivo de las granjas; ocurre en muchas facetas de la vida, incluyendo los negocios y las familias. Las expectativas dispares provocan disfunciones de forma natural.

[Mónica] Aparte de producir comida, ¿cuál es la siguiente habilidad o conocimiento más importante que debe tener un granjero?

[Joel] Las habilidades en comunicación. Esto está completamente fuera del radar del granjero medio, que suele ser un ermitaño cascarrabias, pero es imprescindible en la comercialización y en el desarrollo de la tribu. Las redes sociales actuales están dominadas por personas que disfrutan de la comunicación y que saben cómo comunicarse. Creo que en nuestros seminarios sobre agricultura deberíamos incluir talleres de escritura y técnicas narrativas.

Los comunicadores efectivos siempre dominan su sector. ¿Quieres cambiar la sociedad? Los comunicadores son agentes de cambio. Les digo a los jóvenes que quieren ser granjeros que se unan al grupo de teatro local, o al club de debate, o sencillamente que comiencen a escribir relatos. Obviamente, es importante ser un lector ávido. Hay un gurú de los negocios que dice que la característica más común a todas las personas que tienen éxito es que leen un montón.

[Mónica] Como granjeros, ¿deberíamos producir tanto como podamos lo más rápido que podamos, o deberíamos enfocarnos en igualar nuestra base de clientes a nuestra producción desde el principio de nuestra actividad?

[Joel] La mayor diferencia entre la venta directa y la venta al por mayor es que en la venta directa no puedes exceder a tu mercado. Si produces una docena de huevos más de lo que tu mercado puede absorber, su valor es cero. Pero en el negocio de la venta al por mayor, el mercado es tan grande que puede aceptar todo lo que produzcas. Si yo añadiera mil vacas mañana, no afectaría en nada el precio del vacuno. Así que, cuando vendes al por mayor, puedes expandirte todo lo rápido que quieras.

Pero por supuesto no tienes ningún control sobre el precio, y la única “ventaja competitiva” que puedes crear es convertirte en el productor más barato, lo que te empuja a explotar tu suelo, a tus trabajadores y tu base de recursos.

En la venta directa, te interesa que tu mercado sea siempre mayor que tu producción. Si es al revés, terminarás regalando cosas para ajustar tu inventario, y eso reduce la ventaja que recibes por ponerte el sombrero del intermediario, que es lo que te proporciona un margen de beneficio mayor.

[Mónica] ¿Por qué crees que hay personas que entienden tu mensaje con rapidez, mientras que hay otras que no lo llegan a entender nunca? ¿Qué es lo que hace que algunas personas entiendan que necesitamos cambiar la manera en la que hacemos las cosas como civilización?

[Joel] Si pudiera responder a esta pregunta, podría movilizar naciones enteras. No lo sé, pero puedo apostar por ciertas características que parecen ser comunes a las personas que lo comprenden.

En primer lugar, son humildes. No dan por sentado que lo saben todo; son buscadores, aprendices de por vida, y no tienen miedo de hacer preguntas.

En segundo lugar, dan por sentado que existen muchas alternativas. No puedo con la gente que dice cosas como “es el único modo” o “eso no se puede hacer”. Casi cualquier cosa se puede lograr a través de distintas vías. Puedes pasar por encima, alrededor, por debajo, lo que sea, todo menos decir “no puedo”.

En tercer lugar, invierten tiempo y energía en relacionarse con personas que les obliguen a ir más allá. El concepto de mastermind para los negocios saca partido a este principio, obligando a la gente a pensar más allá de su propia imaginación. Todos tendemos a caer en la miopía y la rutina. Lee cosas que te incomoden. Hay otro líder del mundo de los negocios que dice que el éxito requiere pasar tiempo con gente con la que normalmente no te asociarías. Bien dicho.

En cuarto lugar, escuchan y observan bien. El rey de la fiesta no suele ser el mejor enterado. Dios nos dio una boca y dos orejas; deberíamos usarlos en consecuencia. Es cierto, soy una persona extrovertida, pero disfruto haciendo preguntas y sentándome a escuchar las conversaciones. Pasa tiempo mirando y observando. Hay un refrán que dice que todos los genios pasan mucho tiempo caminando. El pensamiento silencioso y la meditación son cosas profundas, algo especialmente válido en la era de los medios electrónicos.

[Mónica] ¿Cómo consigues permanecer calmado, tener paz interior, sabiendo que se nos acaba el tiempo en términos de nuestra supervivencia como especie y que tanta gente parece no preocuparse por ello? ¿Alguna reflexión reconfortante que puedas compartir con nosotros?

[Joel] El primer adjetivo del mantra “granjero cristiano, libertario, ecologista, capitalista y lunático” es “cristiano”. No me avergüenzo de mis creencias religiosas ni de mi fe sólida en el Creador, sostenedor y adjudicador definitivo. Así que cuando me asalta la agitación y la desesperanza, sé cuál es el desenlace final, y todo se convierte en una maravillosa celebración.

[Mónica] ¿Qué opinas de las etiquetas? (y no me refiero a las etiquetas de los alimentos, sino a las etiquetas que la gente utiliza para definir lo que hacen o lo que son. Como “Manejo Holístico”, o “Permacultura”, o “Agricultura Regenerativa”, etc. ¿Sirven para algo?)

[Joel] Sin duda ayudan a cubrir mucho terreno con rapidez. En nuestro tribalismo contemporáneo, todos queremos comunicarnos y encontrar amigos con rapidez. Las etiquetas nos ayudan a identificar en seguida áreas de interés comunes, y por lo tanto nos ayudan a desarrollar amistades. Es como una jerga entre iniciados, que ayuda a conocer de forma eficiente qué creencias o conocimientos se comparten.

Por otro lado, también pueden convertirse en un culto hasta el punto de provocar división o parecer elitistas. Yo las acojo todas, las leo todas, y tengo amigos en todas. Creo que ser ecléctico es mucho más importante que ser exclusivo. Todas ponen cosas positivas sobre la mesa. Todas fueron desarrolladas por genios; la mayoría de los genios se enfocan como un láser en algo, y así es como consiguen ser realmente buenos en ello. Celebremos que es así. Pero no lo convirtamos en un culto.

[Mónica] ¿Puedes compartir con nosotros qué piensas sobre ser heterodoxo en el campo de la comida y la agricultura en estos tiempos, y si crees que es importante? ¿Cómo podemos cultivar nuestra “heterodoxia”?

[Joel] Prefiero la palabra “hereje” porque recuerda a la tortura de la Inquisición y la estrechez de miras y firme creencia de la ortodoxia.

En cualquier caso, sí, llevo con orgullo la etiqueta de “heterodoxo” y diría que la forma más fácil de apreciar qué significa es entendiendo cuáles son las creencias de la ortodoxia.

Por ejemplo, la ortodoxia agrícola actual en occidente (que es la agricultura industrial), tiene la creencia de que la vida es fundamentalmente mecánica y no biológica. ¿Qué universidad estudia cómo hacer más felices a los cerdos? La única cuestión es cómo hacer que crezcan más gordos, más grandes y con menos dinero, como si fueran estructuras apiladas e inanimadas de protoplasma que pueden manipularse de la forma más arrogantemente sagaz que puedas imaginar.

La vida no está compuesta de rodamientos, partes intercambiables, muelles y pistones. Una cultura que no se plantee reverenciar la vida no se planteará reverenciar a sus ciudadanos ni a otras culturas.

La ortodoxia de hoy en día tiene la creencia de que el bienestar físico proviene de una jeringuilla o de un bote de medicamentos. Si crees que lo natural es el bienestar y que si estás enfermo es porque nosotros los humanos hemos creado un hábitat adecuado para la enfermedad, entonces eres un hereje. Las vacunas obligatorias, las Buenas Prácticas Agrícolas (una serie de protocolos agrícolas oficiales en Estados Unidos), y los programas de certificación agrícola asumen que sin medicamentos todo el mundo estaría enfermo. Eso es ortodoxo, pero es mentira.

En la actualidad la ortodoxia tiene la creencia de que el suelo es inerte. La hidroponia es genial. De acuerdo con la ortodoxia industrial, podemos inyectar sustancias químicas al suelo en vena y obtener alimentos nutritivos.

Como heterodoxo, puedo decir que los seres humanos son básicamente humus y que el fundamento de la vida es el humus que hay en el suelo, que comienza con el carbono, que alimenta a los microorganismos, que son clave para la salud.

La ortodoxia actual tiene la creencia de que cocinar está por debajo del nivel de dignidad de la gente normal. Deberíamos subcontratar ese servicio a profesionales de la comida en grandes instalaciones industriales para que manipulen, añadan estabilizadores impronunciables, colorantes y conservantes, incluyendo nanopartículas que viajen por nuestros vasos sanguíneos, a la comida, y que esto nos liberará de las mundanas responsabilidades culinarias domésticas.

Como un heterodoxo, yo digo que la única manera de tener integridad en la comida es que el que la prepare tenga que rendir cuentas, y que eso requiere una población participativa que sepa sobre texturas, sabores, olores y técnicas de preparación. Es imposible mantener la autenticidad si la población es ignorante y está completamente desconectada. 

La ortodoxia actual dice que las poblaciones deberían olvidarse de intentar alimentarse a sí mismas, y que deberían importar toda su comida del lugar donde pueda producirse lo más barata posible.

Pero ninguna sociedad ha sobrevivido jamás cuando no ha superado la prueba del autoabastecimiento. La auténtica seguridad requiere seguridad alimentaria, y esta requiere a su vez una economía local activa de producción, procesamiento y preparación.

En la actualidad y en prácticamente todas las esferas, se puede ver la ortodoxia claramente reflejada en las políticas gubernamentales, que son como las políticas corporativas o globales; ambas van de la mano. Yo me guío por la norma de que, si la política oficial dice una cosa, lo contrario es lo cierto, y con frecuencia esta norma me coloca en el lado correcto de las cosas. Esta es una de las razones por las que los fundadores de Estados Unidos temían a la democracia más que a cualquier otra forma política. La ley de la mayoría puede ser tan absurda como la tiranía.

El papel del gobierno no es garantizar el deseo de la mayoría; el papel del gobierno es garantizar que los lunáticos minoritarios de la periferia, los “raros”, no sean criminalizados, demonizados, o marginados por la mayoría. La innovación, por definición, opera alrededor de la periferia, y cuantas más normativas, más leyes y más manipulación del mercado haya por parte del gobierno (la mayoría), menos libertad creativa existirá. Esa es la razón por la que todo aquel que quiera hacer algo diferente debe llevar con orgullo la etiqueta de “heterodoxo”.

 

 


 

Mónica Fernández Perea es Doctora en Ciencias Físicas pero abandonó su carrera científica por su verdadera vocación, dar a conocer los beneficios de alimentos altamente nutritivos como la leche cruda o la carne de pasto, y promover su producción y consumo, primero en su blog personal “Blog Disidente”, y después como coordinadora de la plataforma DeYerba. 

 

Andrea Rosenschein
andrerosenschein@gmail.com

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