Solomillos de lujo

Javier Fórcola retoma y traduce ‘Panamá Al Brown’, una estupenda y emocionante biografía-homenaje de Eduardo Arroyo al boxeador Alfonso Teófilo Brown

1. Regeneración

La forza del destino: Kid Chocolate (1972), obra de Eduardo Arroyo.
Pertenezco a una generación que, en general, no ha mostrado hasta hace bien poco lo que podríamos llamar “conciencia animalista”. Nunca leí entero —ni siquiera de primera mano— Liberación animal (Trotta), de Peter Singer, un libro fundacional de hace 40 años que aquí se publicó un cuarto de siglo después, lo que ya es un dato sobre el nulo interés que entre nosotros suscitaba el asunto. Y recuerdo con rubor no haberme tomado demasiado en serio a mi admirado Jorge Riechmann cuando intentaba explicarme —hace ya dos décadas— de qué iba la nueva ética animalista; incluso quiero recordar (y aún me sonrojo) haber empleado como defensa dialéctica ante sus argumentos una frase-mantra de Sartre (de Las palabras) en la que, a propósito del cariño que alguien profesaba a alguna mascota, el filósofo al que más he admirado y que más veces se equivocó pontificaba que cuando se ama demasiado a los animales, se los ama contra las personas. Peor aún (si se me permite una pequeña frivolidad autobiográfica): me gustan tanto las hamburguesas a la parrilla que cuando las saboreo me resulta difícil caer en la cuenta de que me estoy zampando carne de un animal —como yo— que ha experimentado un largo proceso de maltrato y sufrimiento hasta llegar a mi estómago. Viene esto a cuento de que el otro día pasé por delante de una de esas modernas y lujosas carnicerías en las que las piezas de carne sacrificada —cabezas, cuartos traseros, jugosos costillares— cuelgan artísticamente y en diversas fases de maduración en el interior de escaparates frigoríficos, como si se tratara de una colección de ropa de invierno preparada para que algún miembro de la familia Casiraghi, pongo por caso, elija una prenda para lucirla en su refugio invernal de Gstaad. De repente, experimenté como un pequeño satorio iluminación, y me vi allí dentro, desollado y colgando despiezado —tronco, muslos, abdomen— como si fuera un modelo para un ecorché de Andrea Vesalio. La carne yendo a la carne, me dije con un punto de repugnancia canibalesca (se calcula que matamos a más de 56.000 millones de animales al año). Bueno, no sé cuánto tiempo me durará la abstinencia de carne (la mía es débil), pero les aseguro que llevo desde entonces evitándola concienzudamente, quizá porque nunca me había sentido tan próximo a un caníbal. Reconozco que a ello me ayuda bastante la lectura del muy militante y audaz Zoópolisuna revolución animalista (Errata Naturae), de los filósofos Sue Donaldson y Will Kymlicka, pero no sólo. Mucho más cercanos a nuestra cotidianidad alimenticia son, por ejemplo, algunos de los libros del catálogo de Diente de León, cuya directora, Ana Azcárate, está empeñada en la limpieza y regeneración del organismo. Les recomiendo, por ejemplo, Esto no es normal, de Joel Salatin, un compendio de sabiduría y sentido común a cargo de un granjero que sabe de lo que habla.

2. Estudios

La primera vez que entré en el estudio de un pintor fue en el de mi tío, Juan Guillermo (1916-1968), joven miembro de la llamada Escuela de Madrid, hoy menos conocido de lo que debiera. Me sentía tan a gusto en aquel ámbito que durante un verano de mi adolescencia decidí montarme uno por mi cuenta y emborronar docenas de cartones y lienzos con efigies planas y expresionistas al acrílico, que copiaba de lo que entonces hacía Modest Cuixart, cuya pintura admiraba. Nunca volví a pintar, pero he seguido visitando estudios de pintores siempre que se me presenta la ocasión. El más bello, ordenado y envidiable —allí me quedaría a vivir para siempre— es el de Eduardo Arroyo, en un piso interminable y aromático de la Costanilla de los Ángeles. Parte de su luminosa hermosura se debe, supongo, a que, además de lienzos y toda clase de tubos, pinceles y “recados de pintar”, el espacio está lleno de libros. Arroyo pinta, lee y ama los libros. Y es propietario de varias bibliotecas temáticas en las que vuelca y sublima sus mitomanías. Una de ellas es el boxeo, un deporte/arte del que colecciona todo lo que encuentra. Arroyo es además un estupendo escritor: intuitivo y apasionado, con ojo para el detalle (que es donde se refugia casi todo lo que impulsa un gran cuadro/libro). Ahora Javier Fórcola, un editor atento al aire del tiempo, retoma y traduce —ampliado— Panamá Al Brown, una estupenda, emocionante biografía-homenaje de Alfonso Teófilo Brown (1902-1951), que Arroyo compuso a mayor gloria de aquel peso gallo que surgió de la sordidez y la miseria, revolucionó el boxeo, conquistó el mundo, disfrutó de la opulencia y el capricho con esa furia frenética que solo proporciona la venganza, y murió enfermo y abandonado de todos. En el fondo, (otra) historia inmortal.

3. Maoístas

Más allá de la crónica apasionante/espeluznante La cuarta espada (Debate, 2007), de Santiago Roncagliolo, y de novelas (del propio Roncagliolo, de Vargas Llosa, de Alonso Cueto) que tratan directa u oblicuamente el conflicto que desgarró al Perú de los ochenta (y más allá), Breve historia de Sendero Luminoso(Catarata), de Jerónimo Ríos y Marté Sánchez, constituye una eficaz síntesis de los orígenes, la evolución ideológica y táctica y la derrota final (hasta su posterior marginalización narcoguerrillera) de la única organización revolucionaria de carácter maoísta (y no foquista o guevarista) que llegó a tener influencia en América Latina. Una historia terrible (casi 70.000 muertos) punteada por la crueldad y la barbarie sin límite (matanzas, asesinatos, torturas) desatadas tanto por la organización de Abimael Guzmán —un potencial Pol Pot andino— como por las fuerzas (legales o no) encargadas de su represión, y que culminaron durante el mandato de la corrupta cleptocracia Fujimori/Montesinos. Un relato atroz que ni siquiera admite el consuelo de la suspensión de la incredulidad. Fuente: El país

El mejor agricultor del mundo cree compatible una alta producción en el sector primario con la ecología

El norteamericano Joel Salatin expone en el Seminario Internacional de Comarcas Sostenibles ideas innovadoras, convencido de que pueden aplicarse en Canarias.

El mejor agricultor del mundo, Joel Salatin, impartió este miércoles en el Seminario Internacional de Comarcas Sostenibles un taller donde expuso ideas innovadoras, convencido de que pueden aplicarse a cualquier sistema agrícola del mundo y por supuesto, también en Canarias. 

Joel Salatin explica que «el hombre puede participar sobre el paisaje de manera dañina o benévola» y que en el sector primario «la alta producción y la ecología son compatibles». Poder gozar de una agricultura muy productiva al lado de la fauna y la flora supone un lema muy esperanzador. Para ello, el granjero de Virginia, que está considerado por la revista Time como el mejor agricultor del mundo, instruyó a sus seguidores sobre algunos de sus secretos. 
 
Comentó que sus más de 1.000 cabezas de ganado consumen todo el año pasto fresco y sin herbicidas gracias a su sistema de plantación de forraje rotacional. También que tiene grandes ideas para atrapar el agua de las correntías. No es posible obtener carne y leche de calidad si las vacas beben agua donde se hayan filtrado sus orines. Por eso, ha creado una red de tuberías donde puedan beber en plena pradera.
Salatín también presume de tener 60 hectáreas de pasto en floración constante, independientemente de la estación. Para ello ha estudiado el poder de la polinización de las abejas, la voracidad de las arañas y hasta aprovecha las moscas en masa que rondan el estiércol de sus vacas para alimentar, de manera natural, a su granja de pollos. Luego, obtiene huevos y carne cien por cien ecológicos.
 
Este granjero americano produce terneras, cerdos, gallinas, pavos, huevos y conejos para abastecer a 5.000 familias, 25 restaurantes y diez tiendas locales con carne fresca de calidad excepcional. 

El mejor agricultor del mundo cree compatible una alta producción en el sector primario con la ecología

El norteamericano Joel Salatin expone en el Seminario Internacional de Comarcas Sostenibles ideas innovadoras, convencido de que pueden aplicarse en Canarias.

El mejor agricultor del mundo, Joel Salatin, impartió este miércoles en el Seminario Internacional de Comarcas Sostenibles un taller donde expuso ideas innovadoras, convencido de que pueden aplicarse a cualquier sistema agrícola del mundo y por supuesto, también en Canarias. 

Joel Salatin explica que «el hombre puede participar sobre el paisaje de manera dañina o benévola» y que en el sector primario «la alta producción y la ecología son compatibles». Poder gozar de una agricultura muy productiva al lado de la fauna y la flora supone un lema muy esperanzador. Para ello, el granjero de Virginia, que está considerado por la revista Time como el mejor agricultor del mundo, instruyó a sus seguidores sobre algunos de sus secretos. 
 
Comentó que sus más de 1.000 cabezas de ganado consumen todo el año pasto fresco y sin herbicidas gracias a su sistema de plantación de forraje rotacional. También que tiene grandes ideas para atrapar el agua de las correntías. No es posible obtener carne y leche de calidad si las vacas beben agua donde se hayan filtrado sus orines. Por eso, ha creado una red de tuberías donde puedan beber en plena pradera.
Salatín también presume de tener 60 hectáreas de pasto en floración constante, independientemente de la estación. Para ello ha estudiado el poder de la polinización de las abejas, la voracidad de las arañas y hasta aprovecha las moscas en masa que rondan el estiércol de sus vacas para alimentar, de manera natural, a su granja de pollos. Luego, obtiene huevos y carne cien por cien ecológicos.
 
Este granjero americano produce terneras, cerdos, gallinas, pavos, huevos y conejos para abastecer a 5.000 familias, 25 restaurantes y diez tiendas locales con carne fresca de calidad excepcional. 

El mejor agricultor del mundo cree compatible una alta producción en el sector primario con la ecología

El norteamericano Joel Salatin expone en el Seminario Internacional de Comarcas Sostenibles ideas innovadoras, convencido de que pueden aplicarse en Canarias.

El mejor agricultor del mundo, Joel Salatin, impartió este miércoles en el Seminario Internacional de Comarcas Sostenibles un taller donde expuso ideas innovadoras, convencido de que pueden aplicarse a cualquier sistema agrícola del mundo y por supuesto, también en Canarias. 

Joel Salatin explica que «el hombre puede participar sobre el paisaje de manera dañina o benévola» y que en el sector primario «la alta producción y la ecología son compatibles». Poder gozar de una agricultura muy productiva al lado de la fauna y la flora supone un lema muy esperanzador. Para ello, el granjero de Virginia, que está considerado por la revista Time como el mejor agricultor del mundo, instruyó a sus seguidores sobre algunos de sus secretos. 
 
Comentó que sus más de 1.000 cabezas de ganado consumen todo el año pasto fresco y sin herbicidas gracias a su sistema de plantación de forraje rotacional. También que tiene grandes ideas para atrapar el agua de las correntías. No es posible obtener carne y leche de calidad si las vacas beben agua donde se hayan filtrado sus orines. Por eso, ha creado una red de tuberías donde puedan beber en plena pradera.
Salatín también presume de tener 60 hectáreas de pasto en floración constante, independientemente de la estación. Para ello ha estudiado el poder de la polinización de las abejas, la voracidad de las arañas y hasta aprovecha las moscas en masa que rondan el estiércol de sus vacas para alimentar, de manera natural, a su granja de pollos. Luego, obtiene huevos y carne cien por cien ecológicos.
 
Este granjero americano produce terneras, cerdos, gallinas, pavos, huevos y conejos para abastecer a 5.000 familias, 25 restaurantes y diez tiendas locales con carne fresca de calidad excepcional. 

Entrevista a la doctora Natasha Campbell-Mcbride

Mónica Gómez, terapeuta holística, entrevista a la Doctora Natasha Campbell-Mcbride. Esta entrevista tuvo ocasión de la publicación de una nueva edición en español de su bestseller “GAP, el síndrome Psico-intestinal”, ya todo un clásico de la nutrición orientada a restablecer la salud intestinal. Si quieres saber más te aconsejamos que leas también su artículo – «El protocolo nutricional GAPS».

El libro “Esto no es normal”

Producir carne vertiendo tóxicos al suelo y polución al aire… derrochando los bienes naturales es algo que, simplemente, no es normal. Lo dice Joel Salatin, uno de los granjeros orgánicos más célebres de USA. Sú ultimo libro nos explica cómo producir mucho de la forma más sostenible y sana. Lo edita Editorial Diente de León. Joel Salatin, el granjero más polémico y activo de los Estados Unidos, defiende apasionadamente las pequeñas granjas, las cooperativas locales y el derecho a tener a otra opción fuera del paradigma de la agricultura industrial. Y lo hace de una manera brillante y amena que ilustra con las soluciones que ha encontrado en su propia granja: Polyface es una de las primeras granjas del mundo en demostrar que la producción ganadera basada en imitar a la naturaleza es el futuro de un sistema agrario realmente ecológico y eficiente. Su último libro es un compendio de ideas, basadas en la práctica, sobre cómo hacer agricultura y ganadería sostenibles y poder alimentar a un gran sector de la población. La obra subraya la importancia de consumir alimentos sanos, ecológicos y estacionales, la necesidad de apoyar la agricultura local, el respeto al medio ambiente y el valor de vivir cerca de la naturaleza y de las personas que amamos. En el prefacio, escrito especialmente por Joel Salatin para esta edición, dice: “El tipo de agricultura promovida en este libro es tan aplicable en las zonas costeras del Mediterráneo como lo es en el País Vasco, en América Central o en el extremo sur del continente americano. El alcance de la lengua española, legado de una cultura visionaria, llega ahora hasta mi corazón y nos conecta con la esperanza de una tierra sanada y un impulso agrario emprendedor”. Joel Salatin (Wooster, Ohio, 1957) es una referencia para muchos de los nuevos granjeros en todo el mundo, a partir de su granja familiar, Polyface, en Virginia (Estados Unidos). Como conferenciante internacional, abandera la producción de alimentos no industriales en ese país. Granjero, inventor, polemista, libertario, religioso, periodista, lunático, graduado en literatura inglesa y hombre de profundos principios morales, colabora en revistas como Stockman Grass Farmer, Acres U.S.A. y Mother Earth News. Fuente: Vida Sana

Crítica sobre el libro “Esto no es normal”

Cuando escucho hablar acerca de que la permacultura no es productiva, a menudo remito a Joel Salatin. Este granjero, del que tanto hemos hablado en esta página, es una referencia en la cría y manejo de animales en las mejores condiciones posibles. A base de intentar mimetizar los ciclos y simbiosis naturales, es capaz de capturar una enorme cantidad de Carbono en el suelo, lo que conlleva una fertilidad abundante. Sus métodos son imitados e interpretados alrededor del mundo debido al gran impacto y beneficio que consigue en la regeneración de los suelos. Suelos sanos implican comida sana, y si hablamos de carne sana, no hay demasiados ejemplos donde mirar. Probablemente por ello, la editorial Diente de León se haya lanzado a la publicación de este libro transgresor. Esta incipiente iniciativa está consolidándose mediante la publicación de libros acerca de la salud mediante el alimento, y conociendo las personas que hay detrás, no dudo que en el futuro hablaremos mucho sobre ello. Esto no es normal es un libro con reflexiones y opiniones acerca de nuestra cultura y nuestro sistema alimentario productivo. En él no encontrarás información técnica ni estrategias ni recomendaciones para nuevas granjeras. Probablemente por ello sea una obra asequible y llana, capaz de poner en duda ciertos dogmas culturales y potenciar el pensamiento crítico con conocimiento. Su lectura es rápida, amena y, para mi lo más importante, reflexiva y abierta. El relato se basa en la experiencia de Joel Salatin en los distintos ámbitos de su vida cotidiana y resulta fácilmente extrapolable a nuestro territorio. Alejado de los tecnicismos de El dilema del Omnívoro, de Michael Pollan -una referencia que recomiendo encarecidamente leer pero mucho más difícil de digerir-, Esto no es normal es una propuesta más cercana para iniciarse en el tema, en entender cómo funciona la creación de alimentos sanos y qué dificultades tienen los granjeros. Es un buen libro para comprar, pero incluso es mejor para regalar. Búscalo directamente en la web de la editorial y participa en crear una literatura más sana. Fuente: Sergi Caballero

La editorial Diente de León publica el primer libro de Joel Salatin en castellano

Queridos lectores, ha llovido mucho desde la última vez que publiqué en el blog. Pero en lugar de comenzar esta entrada con una disculpa, voy a hacerlo con algo mucho mejor que sé que a muchos de vosotros os va a alegrar el día. Por fin, tras más de dos años desde que comencé esta aventura junto con Ana Azcárate de la Editorial Diente de León, puedo anunciar con gran emoción que en pocos días se publica el primer libro de Joel Salatin en castellano, Esto no es normal. Los que me seguís desde hace tiempo ya sabéis que me he hecho cargo de la traducción de este libro. Un reto sin duda y un enooooorme placer por otro lado. También una gran responsabilidad. A una le tiembla el pulso cuando tiene que expresar en la lengua de Cervantes lo que un personaje como Salatin tiene que decirle al mundo. Si por el contrario no eres lector habitual de este blog, quizá no entiendas a qué viene tanto bombo. Venga, te lo explico: En primer lugar, puedo decir que este granjero de Virginia me ha cambiado la vida. Así de claro. Tras acudir a un taller que impartió en la conferencia Sustainable Food and Farm en Grass Valley (California) en enero de 2013 y estrechar su mano al tiempo que le pedía que me firmara uno de sus libros, algo hizo “clic” en mi cabeza. Ese clic pronto se transformó en este blog, que no por nada inauguré con una entrevista a Joel que si no has leído tienes que leer ya. En serio, te espero mientras lo haces… ¿ya? Supongo que lo que vino después podría denominarse un “efecto mariposa”, porque en cuatro años he pasado de ser una científica urbanita desconectada de los ciclos naturales que pasaba de 8 a 10 horas al día delante del ordenador, a producir verduras en mi huerto, poner en marcha un proyecto piloto de gallinas pastoreadas “a la Salatin”, coordinar la primera plataforma de divulgación y comercialización de carne de pasto del país y, por último pero no menos importante, adentrarme en el mundo editorial como traductora de Folks, This Ain’t Normal. Entre medias… buf, muchas pero que muchas cosas. Y sobre todo muchas personas que he conocido en este inesperado giro de mi vida. Gracias, gracias a todos los que habéis formado parte de este proceso, y habéis escuchado mis mil y una peripecias. Vosotros y vosotras sois lo mejor de este viaje. En segundo lugar, y ya fuera de mis motivaciones personales, la publicación de este libro en castellano es importante porque el mensaje que contiene es importante. ¿Y cuál es ese mensaje? Pues el mensaje de Joel es sencillamente que, amigos, esto no es normal. No es normal que producir alimentos se haya convertido casi en una profesión del pasado a la que casi nadie puede ni quiere dedicarse. No es normal que los jóvenes más capaces de las zonas rurales se escapen a las grandes ciudades para continuar con una carrera “de prestigio”. No es normal que para poner en marcha un negocio relacionado con la agricultura, la ganadería o la transformación artesanal tengamos que pasar por tantas trabas que se nos quitan las ganas en el intento. No es normal que los tomates no sepan a tomate, ni que los niños desconozcan de dónde viene la leche o piensen que los Nuggets de pollo son una parte del animal. No es normal que existan soluciones de producción sostenible capaces de alimentar al mundo que las grandes corporaciones ignoran, al tiempo que continúan promocionando sistemas productivos basados en tóxicos, manipulación genética y maquinaria innecesaria. No es normal comer de todo durante todo el año, por mucho que nos guste el zumo de naranja. No es normal que, con lo que sabemos de la amenaza muy real de un mundo sin agua potable, sigamos desperdiciándola cada vez que tiramos de la cadena del váter. Un contenido muy variopinto, ¿no? (y eso que muchos de los temas que se tratan en Esto no es normal ni siquiera los he mencionado). Y es que no podría ser de otra manera. Las ramificaciones de la agricultura llegan absolutamente a todas las esferas de nuestra sociedad. Al fin y al cabo, a parte del aire y el agua, que (de momento) están a disposición de todos nosotros, la comida es lo más importante para nuestra supervivencia. En nuestro mundo “desarrollado” nos hemos olvidado de lo más importante. Porque no todos los tomates son iguales ni nos nutren igual, ni todas las maneras de producir comida afectan de igual manera a nuestro entorno físico, económico, social y espiritual. En este libro tenemos la inmensa suerte de poder averiguar, de la mano de alguien que lleva practicando toda una vida, el verdadero significado de cuidar de la tierra. Unas palabras de advertencia antes de continuar con cuestiones más prácticas. Este libro no va a gustarle a todo el mundo. Joel se autodefine como un granjero cristiano, libertario, ecologista, capitalista y lunático. Y no me cabe duda de que cumple con cada una de estas definiciones hasta sus últimas consecuencias. Si no te gusta poner a prueba tu sistema de creencias, es posible que este libro no sea para ti. Si hay algo que me gusta de Salatin es su descarada sinceridad. Su coherencia sin concesiones. No encontrarás paños calientes en su prosa, pero casi seguro, a pesar de todos los desacuerdos que puedas experimentar, termines encariñándote con su historia y con su manera de ser. Al menos eso es lo que me ha pasado a mí. Yo diría que Esto no es normal es el libro perfecto para el lector disidente. Si te gusta mirar las cosas desde distintos ángulos, si no te da miedo replantearte los cimientos de tu filosofía vital, si no te crees lo primero que te cuentan y, sobre todo, si buscas en tu corazón el veredicto definitivo de tus reflexiones, este sin duda es tu libro. ¡Espero que disfrutes leyéndolo tanto como yo disfruté traduciéndolo! Si te interesa el libro no te pierdas la información que te voy a contar ahora: Cómo comprar Esto no es normal Ya puedes comprar el libro en la web de la editorial Diente de León (enlace). A partir del 21 de octubre, el libro estará a la venta en las principales librerías (La Casa el Libro, Amazon, etc.). Presentación de Esto no es normal en Barcelona – 21 de octubre de 17h a 20:30h La Editorial Diente de León celebra por todo lo alto la publicación de Esto no es normal de Joel Salatin invitándonos a un evento inolvidable en Barcelona. En la primera parte del evento tendrá lugar una charla-debate protagonizada por varios ganaderos de todo el país que ya llevan años poniendo en práctica la metodología Polyface (Polyface es la granja de Joel Salatin en Virginia), moderada por una servidora. Tras una breve introducción de la editorial de la mano de Ana Azcárate, entraremos de lleno a discutir muchas de las problemáticas que se tratan en el libro, desde aspectos productivos hasta legislativos, pasando por la relación con el consumidor y mucho más. Después de un descanso comenzará la proyección del documental Polyfaces de Regrarians Media (la familia de Darren Doherty), con subtítulos en castellano.  Un documental donde podremos apreciar cómo se regenera el paisaje de la granja Polyface, las relaciones con la comunidad, las economías locales, la salud del cliente y, lo más importante, el suelo. Este modelo se está replicando en toda nuestra aldea global, demostrando que podemos proporcionar productos de calidad sin agotar nuestro planeta. <iframe width=»560″ height=»315″ src=»https://www.youtube.com/embed/AQ3BT63Ro14″ frameborder=»0″ allowfullscreen></iframe> El evento es gratuito pero el aforo es limitado y es imprescindible inscribirse en este link. Taller en Planeses (Sant Ferriol, Girona) – 22 de octubre de 11h a 16h Una estupenda oportunidad para vivir en carne propia todo lo que Joel Salatin nos propone en su libro Esto no es normal. Marc Gracia nos presentará la propuesta de gestión agro-silvo-pastoral integrada que se está poniendo en marcha en Planeses Agricultura Regenerativa. Visitaremos los diferentes espacios de la finca para conocer sobre el terreno algunos de los elementos característicos del proyecto y los aspectos técnicos más representativos de la gestión aplicada. A partir de esta visión general proponemos una reflexión sobre el interés, las dificultades y los apoyos necesarios para poner en marcha un proyecto de gestión holística a escala de finca. Accede a toda la información sobre este evento en este enlace. Muy pronto os contaré más detalles sobre todo esto. ¡Hasta entonces! Fuente: Blog disidente

GAPS, el síndrome psico-intestinal por la Dra. Natasha Campbell-McBride

Hace poco llegó a nuestras manos el reciente estrenado libro de la Dra. Natasha Campbell-McBride, “GAPS, el síndrome psico-intestinal”, un libro que a quién más, quién menos, seguro que le resonará porque es realmente abrumador la cantidad de enfermedades y dolencias/molestias que todos tenemos hoy en día vinculadas al aparato digestivo (¡yo la primera!). Las siglas que encabezan el título del libro se refieren a “Gut and Psychology Syndrome” o lo que es lo mismo, “Síndrome del Intestino y psicología”. Neuróloga y neurocirujana, la Dra. Campbell-McBride se interesó en la relación entre los trastornos neurológicos y la nutrición a raíz del nacimiento de su hijo autista. Sus investigaciones la llevaron a desarrollar un protocolo nutricional que ha ayudado a miles de personas a mejorar su salud y tratar sus enfermedades mediante los estudios que ha ido (y sigue) realizando con las bacterias esenciales del intestino para digerir y absorber los alimentos. Un libro enfocado a problemas y síndromes digestivos en niños pero totalmente aplicable a los adultos, a cualquier edad. Un libro en el que se habla de la epilepsia, autismo, esquizofrenia… Con lo que uno se pregunta: ¿A qué se debe este enfoque tan concreto y vinculación de dichas enfermedades con la cuestión digestiva? ¿Es que estas tienen más relación con el aparato digestivo? ¿Pero como es posible que haya hoy cada vez más problemas digestivos, intolerancias alimentarias…? ¿Qué sucede, en realidad? ¿Qué está pasando? Natasha comenta que estamos creando un medio ambiente que perjudica y daña nuestra salud. El uso de antibióticos, químicos en la agricultura, toxinas que empleamos en general en nuestras vidas… todo eso perjudica y degenera la flora de las personas. Sin una buena salud en la flora intestinal, no hay digestiones saludables.  Tenemos floras intestinales dominadas por especies patógenas y con microbios. Esto perjudica la pared de los intestinos, haciéndolos porosos y permeables, situación que ocasiona alergias e intolerancias. La persona desarrolla múltiples deficiencias nutricionales y la persona termina no pudiendo digerir muchos alimentos como los que contienen gluten, caseína u otras proteínas. Natasha recomienda seguir su propuesta de protocolo para normalizar la flora intestinal y ayudar-curar y regenerar el intestino. Este protocolo cura el intestino, hace desaparecer las enfermedades que se encuentran en este, tanto físicas como mentales porque las raíces de nuestra salud, según insiste la Dra. Campbell-McBride, están ahí, en el intestino. Es sabido la cantidad de neurotransmisores que este tiene y que son utilizados por el cerebro: la serotonina, dopamina, Gaba, entre otros. Producidos en el intestino, estos neurotransmisores se transportan hasta el cerebro donde se ponen en marcha. La gente con GAPS no puede producir las cantidades suficientes de estos neurotransmisores por lo que se daña el intestino y surgen las deficiencias. De ahí depresiones, ansiedad y otros problemas mentales. Dándole vueltas al asunto y sobre todo, pensando en esos alimentos que nos han eliminado a muchos, le pregunté a la doctora por el gluten (algo que me “atormenta” bastante). Me explicó que eliminarlo puede no ser suficiente para muchas personas. Si la persona tiene una flora intestinal dañada, sin salud… hay que normalizarla y curar el intestino, algo que por supuesto, simplemente eliminando el gluten, no soluciona. Insiste en seguir la dieta propuesta en su libro puesto que esta trabaja con la raíz que causa el problema. La mayoría de personas con estas problemáticas, hemos probado cientos de tratamientos, especialistas, dietas, productos… Así que, leernos su libro, de principio a fin, y valorar su protocolo GAPS para quizá ponerlo en práctica, después de todo… ¡me parece una buena idea! Fuente: We love you Academy

GAPS, el síndrome psico-intestinal, en español

Hace unos meses, concretamente en Mayo de 2017, la Editorial Diente de León me invitó a una conferencia a la que, por último, no pude acudir. Y fue una pena no hacerlo, porque el motivo lo merecía: la presentación del libro “GAPS, el síndrome psico-intestinal”de la doctora Natasha Campbell McBride, en español, por fin, y con la presencia de la propia autora. Debo decir que la doctora McBride es el alma mater de mi blog Mundo Bacteriano y a ella debo, sin duda alguna, la evolución de mi salud y las distintas fases por las que he ido pasando para mejorarla. El libro “GAPS, el síndrome psico-intestinal” en versión española era una necesidad que se venía pidiendo a gritos desde que, en 2004, Natasha Campbell McBride lo publicara en versión inglesa. El terremoto médico y mediático que sus tesis han provocado acerca de la conexión entre el cerebro y el intestino ha sido de tal calibre  que, actualmente, estamos asistiendo, y no creo exagerar, al nacimiento de una rama de la medicina por derecho propio, especializada en el intestino, sus enfermedades específicas, las cepas o microbiota que lo colonizan, sus efectos sobre la producción de neurotransmisores, y, lo que es más importante, sobre el comportamiento de los enfermos.  
Doctora Natasha Campbell McBride
La doctora McBride tuvo el mérito, tras publicar su libro en el 2004, de establecer conexiones “increíbles” allí donde, en apariencia, no había la más mínima causalidad. Quizás debe dar las gracias a la circunstancia de haber tenido un hijo autista. Pero donde nadie logró ver la relación, ella la intuyó. Y todo es empezar, porque lo que comenzó siendo un estudio sobre el intestino, ha terminado convirtiéndose en una incipiente ciencia que los anales médicos deberán recoger en años venideros y rendirle los honores correspondientes. El mérito es mayor, si cabe, si tenemos en cuenta que los investigadores se enfrentan a unos síndromes con etiologías altamente confusas, donde los síntomas no ayudan a desentrañar las patologías. Sin embargo, a pesar de la enorme dificultad para su estudio, la historia de la medicina occidental recuerda siempre a Hipócrates  diciendo “Todas las enfermedades comienzan siempre en el intestino”. Por eso mis simpatías hacia la doctora McBride no se deben solo a que haya descubierto las patologías y desarrollado las terapias para curarlas, sino, por encima de todo, creo yo, porque hace uso de un modo de hacer medicina más humano, más natural y más cercano a lo que yo entiendo. El libro  “GAPS, el síndrome psico-intestinal”, debería ser la Biblia de aquellos que buscan una saludable forma de tratar su cuerpo. Desde mi punto de vista recoge de forma minuciosa, sistemática y siguiendo una buena práctica curativa, los protocolos y descripciones necesarios para curarlo y evitar las enfermedades. Una actitud que me encanta y que continuamente se puede leer en el libro, es la de fomentar la propia responsabilidad sobre la salud personal, que debe ser algo autogestionado, y no delegado en los médicos. Ella lo dice claramente y critica que esta sea una costumbre de la medicina occidental que conlleva efectos muy perniciosos. Otra enseñanza que se extrae del libro es la de que, para conseguir y mantener la salud no se necesitan grandes inversiones y que basta con poner atención a los hábitos de alimentación y mantenerlos en el tiempo. Y tales hábitos se pueden realizar con poco gasto. En relación con esto me gusta mucho la claridad con la que la doctora McBride rechaza la cocina industrial o los alimentos procesados, una de las causa de las epidemias de todo tipo que nos invaden. Y es que la doctora McBride hace apología de la vida sencilla y natural, la que no hace mucho era norma en todo el mundo. Y aprovecha su libro para convertirlo en un libro de recetas, recetas saludables, sencillas y por otro lado interesantísimas para todos aquellos que amamos los fermentados.

Secciones del libro

El libro se divide en dos partes principales (más una tercera adicional o accesoria con otras cuestiones). La primera dedicada a describir el problema y la segunda al tratamiento que ella propone.

Descripción del problema

En la descripción del problema, profundiza de manera clara y magistral en las enfermedades que le han llevado a GAPS, el autismo principalmente. A continuación se pregunta cual es la relación entre ellas y el intestino. En el capítulo 2 describe la estructura del tejido intestinal y como resulta afectada cuando enferma. Describe, asimismo, la presencia y el papel de la flora intestinal (la microbiota beneficiosa) y su relación saludable con el intestino.  También detalla los principios de una nutrición saludable y el sistema inmune y el papel que cumplen las bacterias intestinales en ellos. En el capítulo 4 se centra en los motivos de la desaparición de la flora intestinal. A poco que pienses son incontables, pero se resumen en uno: la vida moderna. Todo, actualmente, daña la microbiota. No obstante, la doctora McBride se molesta en especificar una a una las posibles causas. Sabemos que la dieta es básica, así como los medicamentos, pero me ha encantado leer que incluye el estrés tanto físico como psicológico como importante motivo de la destrucción de las bacterias intestinales, porque es una conclusión personal a la que he llegado debido a mis experiencias. De particular interés para mí es su mención de la Cándida y del acetaldehido, como subproducto de la candidiasis y de la fermentación alcohólica. Este tema es más importante de lo que parece y me ha agradado especialmente encontrarlo en las paginas del libro, y ver que le dedica no pocas reflexiones. Interesantísimo el capítulo dedicado a la transmisión familiar de la disbiosis intestinal crónica y la explicación de cómo se perpetúan las patologías de padres a hijos. Por último, la relación entre las enfermedades psiquiátricas y los déficits vitamínicos o nutricionales, debo reconocer que me ha sorprendido agradablemente, porque maneja información que desconocía, de índole histórica, sobre todo. Particularmente interesante la relación entre la epilepsia y la dieta cetogénica, en la que se reemplazan los hidratos de carbono con grasas, como medio de eliminación de las convulsiones. He de decir que cuando leo en el libro sobre la eliminación de los almidones, en la dieta cetogénica, entiendo que ha de hacerlo así como medio de eliminar los glúcidos. No obstante, en ningún momento he visto que ella apoye la introducción del almidón resistente, como medio propicio al desarrollo de la flora bacteriana.

Tratamiento y curación

Detallada y magistral considero la parte del libro dedicada a la dieta y a la curación, así como a la desintoxicación. Me parece inmejorable la manera en que la doctora analiza una a una las sustancias químicas y sus efectos sobre nuestro cuerpo. El estudio detallado del glúten y la caseína, los fenoles y sus variedades nos hacen comprender que no toda dieta vegetariana ha de ser necesariamente positiva, solo por el hecho de serlo, simplemente porque cada paciente es un mundo y tiene sus propias características. Por otro lado, explica muy claramente, cómo las desintoxicaciones pueden tener sus efectos secundarios por la reacción de Herxheimer. Es especialmente profundo el análisis de los alimentos que han de evitarse en una dieta GAPS, porque parte de la revisión de cuales son los daños concretos que producen cada uno de ellos.  Insisto que aquí me ha llamado la atención el rechazo casi sistemático que hace de los almidones. Tras todas las explicaciones hace un conveniente resumen: evitar los cereales y productos derivados, evitar las verduras con almidón, el azúcar, las legumbres y la lactosa. De nuevo me llama la atención que las legumbres aparezcan como alimentos rechazables, cuando más adelante los incluye entre los admitidos. Y entre los alimentos recomendados están el pescado y la carne, los huevos, las verduras frescas (sin almidón) de las que propone una lista completa, la fruta, frutos secos y semillas, legumbres (de nuevo y paradójicamente), habas, miel, grasas, café, té y sal. Una parte importante del libro la dedica a las dietas y a las recetas realizadas con esos alimentos permitidos. Es muy interesante ver cómo describe el efecto específico de cada alimento sobre la pared intestinal, en relación a la curación del epitelio. Especialmente llamativo, para mí, ha sido el papel protagonista de los caldos de carne y huesos en la mejoría del problema. En esta parte del libro se pueden encontrar numerosas recetas de todo tipo y para cubrir todas las etapas de la curación del síndrome GAPS, incluyendo sopas, ensaladas, guisos, así como recetas de fermentados, no solo de verduras, sino de pescados. También describe recetas de bebidas, tanto de zumos como de fermentados. Y con esto no se acaba el libro. Mi conclusión es que es un libro muy completo, que me va a servir durante muchos años como manual de primeros auxilios y de referencia en materia de problemas intestinales. Está repleto de información valiosísima. He tenido poco tiempo para leerlo y debido a eso no le he sacado todo el partido que debería, pero sé que lo usaré a menudo a partir de ahora. Dispone de un índice temático muy completo que permite ir a cualquiera de los temas buscados, lo que lo hace muy cómodo como manual de consulta rápido. Muy aconsejable, sin duda. Fuente: web deMundobacteriano